20 dic. 2014

Higiene Inversa

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Ya se ha tratado en anterior número de esta revista la dificultad de
ejecución de actividades relativas a la higiene ocupacional de los
agentes químicos. Esos obstáculos han dado lugar a diferentes
intentos en la simplificación de la
evaluación de los riesgos higiénicos
basada en factores decisivos.
El coste económico de los recursos
materiales y tiempo, en la
determinación de las concentraciones
a las que se exponen los
trabajadores, constituye una de
las barreras difíciles de superar
en la acción preventiva higiénica.
Ello ha dado lugar a repensar el
orden de las fases de actuación
en Higiene.
 Diferentes modelos de lo que se considera como metodologías simplificadas
del riesgo1 son citados en publicaciones y Notas Técnicas de Prevención
del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
El nuevo planteamiento trata de un acercamiento al criterio operativo
en prevención de riesgos laborales que propone conceptual
y prácticamente “la eliminación del riesgo que sea evitable” en
primera instancia, por dos vías que algunas fuentes las denominan
mejoras, o medidas correctoras más evidentes:
• En la revisión del diseño del proceso productivo.
• En la adopción de medidas que garanticen de partida, antes de la
evaluación, unas condiciones que incorporen prevención per se.
Con esta primera decisión se identifican agente y riesgo, avalados
por el conocimiento científico. Sin embargo, es en la segunda fase
de evaluación con el dimensionamiento, a través de la valoración
o medida del riesgo residual en donde se empieza a apreciar las
ventajas de este procedimiento de actuación al haberse anticipado
parte del proceso de control del riesgo. Como resultado se disminuye
la exclusiva dependencia de la evaluación higiénica cuantitativa
por la toma en consideración de los aspectos cualitativos que
brindan la higiene teórica y operativa.
Algunos autores2
, destacan una acentuación en el grado de reconocimiento
del agente en el proceso laboral y una actuación inmediata en
el control previo, y fijan otras características asociadas a la aplicación
de la metodología, como son: a) Sencilla aplicación (en los casos de
riesgo de inhalación y contacto dérmico, por separado), b) Facilidad
en el establecimiento del peligro, con información ampliada, y de la
exposición (banda de control), c) Exposición según proceso y control
colectivo (ventilación) y d) Comparativa con casos conocidos.
Según las experiencias en higiene inversa
de diferentes países3
, tras conocer
el grado potencial de peligro del
agente químico, la operación en la que
se utiliza, las condiciones del ambiente,
la capacidad y la cantidad de producto
que puede pasar al mismo, se actuará
en una primera mejora4
. La siguiente
actuación ante la presencia no corregida
o mejorada del agente como riesgo
residual es el proceso de evaluación
tradicional.
Con todo lo expuesto, pueden aparecer algunas incertidumbres.
Pero imperará la obligación de evaluación que establece el Real Decreto
374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad
de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes
químicos durante el trabajo y otros reglamentos específicos. Y ante
una posible generalización en la aplicación de la metodología ha de
primar el cumplimiento estricto de los reales decretos.
La actuación es apta para el riesgo por vía respiratoria y dérmica.
Ello puede inducir a una hiperutilización de las protecciones de carácter
individual (EPI´s), lo cual obliga a no reducir el control exclusivamente
a la protección individual y sí a fomentar la mejora en el
proceso productivo, en el mantenimiento, y en la protección colectiva.
Así el uso de EPI´s deberá ser de forma complementaria, salvo en
operaciones concretas según su definición y su duración. Además, la
entrada en vigor del REACH, va a permitir una mayor firmeza en la
toma de decisiones en las prácticas de la higiene inversa.
Considerando la importancia que la Organización Internacional del
Trabajo da a las enfermedades profesionales, en España, se puede
facilitar el ejercicio de la prevención higiénica en las pequeñas y
medianas empresas con intervenciones ajustadas en costes.
Queda pues, a la decisión del empresario y de su asesor técnico
higienista, tras un conocimiento en rigor, la opción de la aplicación
de la higiene inversa en la evaluación higiénica de las actividades
laborales que lo permitan.
ICASELA

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