21 jun. 2013

Ecos­alud

Ecos­alud es un enfoque teórico/​con­cep­tual y metodo­lógico que estu­dia las rela­ciones de los eco­sis­temas, los sis­temas sociales y la salud humana en diver­sos temas como la pre­ven­ción y con­trol de las enfer­medades trans­mi­ti­das por vec­tores, la contamina­ción por plagui­ci­das y met­ales pesa­dos, entre otros.
Si bien exis­ten diver­sos mar­cos teóri­cos, en los últi­mos años ha evolu­cionado de una aproxima­ción basada en tres pila­res (Lebel. 2005) a una mirada con base a seis prin­ci­p­ios (Char­ron. 2012) que incluyen el pen­samiento sistémico, la investiga­ción trans­dis­ci­pli­naria, la participa­ción social, la sostenib­l­i­dad social y ambien­tal, la equidad de género y social, y el acer­camiento de la brecha entre conocimiento y acción.
El pen­samiento sistémico per­mite iden­ti­ficar inter­acciones entre los sis­temas sociales y eco­lógi­cos, con­tribuyendo a estable­cer un marco para definir las con­se­cuen­cias que ello tiene para la salud humana. El pen­samiento sistémico conecta con el pen­samiento com­plejo y, más reciente­mente, con las cien­cias de la com­ple­ji­dad al mostrar como las inter­acciones sue­len pasar de escena­rios sim­ples a com­ple­jos e incluso caóti­cos caracteriza­dos por tener altos nive­les de incertidumbre.
La investiga­ción trans­dis­ci­pli­naria nos obliga a pen­sar que nos move­mos en un mundo de com­ple­ji­dad e incer­tidum­bre en el que la real­i­dad debe­ría com­pren­derse y expli­carse desde todas las per­spec­ti­vas posi­bles a par­tir de la inter­acción de las más diver­sas áreas de conocimiento y a par­tir de un entendimiento trans­dis­ci­pli­nar que evite el reduc­cionismo pro­pio de los abor­da­jes disciplina­res artic­u­lando la expe­ri­en­cia al conocimiento cien­tí­fico y el saber social.
La participa­ción social se basa en la noción de que las per­sonas intere­sa­das deben ser parte tanto de defini­ción y caracteriza­ción de los prob­le­mas como de la búsqueda de las mejore solu­ciones con­tribuyendo a trans­for­mar a los actores en autores de sus pro­pios pro­ce­sos de desarrollo.
La sosteni­bil­i­dad ambien­tal y social de los cam­bios con­tribuye a cam­biar las per­cep­ciones moti­vando a las per­sonas intere­sa­das a par­tic­i­par en pro­ceso colab­o­ra­tivos de con­struc­ción social del conocimiento mejo­rando à la sosteni­bil­i­dad de los cam­bios una vez finaliza­dos los procesos.
La equidad social y de género pone aten­ción en la necesi­dad de lograr pro­ce­sos que además de sostenibles sean equi­tativos y con jus­ti­cia social en el enten­dido que las mujeres junto a otros gru­pos sociales des­fa­vore­ci­dos enfrentan un cre­ciente número de inequidades tanto sociales como ambien­tales que deben ser cambiadas.
Al acer­car la brecha entre investiga­ción y acción se busca con­tribuir a que los hal­laz­gos deriva­dos de los preso de investiga­ción puedan influ­en­ciar a quienes toman deci­siones a par­tir del estable­ciente de espa­cios comunes de apren­dizaje que pro­mue­van el uso del conocimiento y la evi­den­cia en la formula­ción e implementa­ción de los pro­gra­mas y las políti­cas públicas.

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