30 may. 2013

La radiación en la vida cotidiana y laboral

Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno.
 
 Expertos
Jesús Estrada Villegas

Ingeniero Superior en Electrónica
Licenciado en Ciencias Físicas
Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado en Dirección de Seguridad Informática y Redes
Certified Information Systems Auditor (CISA)
Certified Information Systems Security Professional (CISSP)


Profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)

Responsable de Desarrollo Informático

BELT IBÉRICA S.A.
jestrada@belt.es
La radiación en la vida cotidiana y laboral. ( 1ª parte )

Aunque se pueda considerar el concepto de radiación como lejano, desconocido o incluso pernicioso la realidad es que nos rodea de manera continua y persistente en todas las facetas de nuestra vida. Para comenzar a hablar de la radiación es necesario aclarar algunos conceptos básicos.

¿QUÉ ES LA RADIACIÓN?

Es el proceso de transmisión de ondas o partículas a través del espacio o de algún medio. En particular, La radiación electromagnética es independiente de la materia para su propagación, sin embargo, la velocidad, intensidad y dirección de su flujo de energía se ven influidos por la presencia de materia.

¿Cómo podemos clasificarla?

Un criterio básico de clasificación es el tipo de cambios que provocan sobre los átomos en los que actúa:
Radiación Ionizante:

Son radiaciones con energía necesaria para arrancar electrones de los átomos. Cuando un átomo queda con un exceso de carga eléctrica, ya sea positiva o negativa, se dice que se ha convertido en un ión (positivo o negativo). Son radiaciones ionizantes los rayos X, las radiaciones alfa, beta y gamma. Las radiaciones ionizantes pueden provocar reacciones y cambios químicos con el material con el cual interaccionan. Por ejemplo, son capaces de romper los enlaces químicos de las moléculas o generar cambios genéticos en células reproductoras.
Radiación No ionizante:

Son aquellas que no son capaces de producir iones al interactuar con los átomos de un material.

LA RADIACIÓN NO IONIZANTE

Las ondas y campos electromagnéticos nos rodean continuamente y no sólo por las ondas invisibles de radio, televisión y microondas que atraviesan nuestro cuerpo de forma continua, sino que también las percibimos directamente a través de nuestra vista. De hecho, nuestro principal medio de conocimiento del mundo se basa en la captación de una delgada franja del espectro electromagnético, franja que corresponde con aquella en la que nuestro sol emite la mayor cantidad de energía.


Todo el espectro electromagnético se clasifica del modo reflejado en el gráfico siguiente:




Aunque la radiación visible puede ser muy perniciosa en circunstancias muy concretas (Haces láser de alta potencia o enfocados directamente a la retina), centraremos nuestros comentarios en la radiación electromagnética que no percibimos de forma directa.
Estas radiaciones son generadas por los tendidos eléctricos, los radares, las redes de comunicación de todo tipo y por equipos industriales y del hogar como los televisores y los hornos de microondas. Se diferencian de la luz visible en su menor frecuencia y en su mayor capacidad de penetración en la sustancia, y se pueden clasificar como radiaciones no ionizantes de alta (a) y baja (b) frecuencia.



Ante la proliferación de equipos eléctricos y electrónicos que generan radiaciones no ionizantes de alta y baja frecuencia, en los últimos años han comenzado a ser objeto de atención las posibles consecuencias de una exposición prolongada a este tipo de radiación.

Dentro de estos estudios, se considera que se produce un efecto biológico cuando la radiación origina algún cambio perceptible en el organismo, que no tiene porqué ser dañino, pudiendo ser inocuo, e incluso provechoso. El efecto más importante de las radiaciones no ionizantes de frecuencia superior a 1 megahertz y menor de 10 gigahertz (tipo “a” en al tabla) es el calentamiento inducido en los tejidos, fenómeno descrito por la ley de Faraday-Lenz y por la interacción dipolar con el agua. Incluso a niveles muy bajos de intensidad esta radiación produce pequeñas cantidades de calor, que son absorbidas por los procesos termorreguladores del organismo. Cuando la fuente de radiación es intensa y amplia, puede hacer que aumente la temperatura del cuerpo, el flujo sanguíneo y la sudoración. Si una persona es sometida a exposiciones muy intensas se pueden producir dolores de cabeza, náuseas, atontamiento y, eventualmente, un colapso circulatorio y la pérdida de la termorregulación del cuerpo, llegando a ser fatal en casos extremos.

Claramente, niveles tan altos de radiación sólo se pueden encontrar en lugares muy determinados, como las cercanías de potentes antenas de frecuencia modulada. Estas antenas se sitúan usualmente en puntos de difícil acceso, en el extremo de altas torres, y no ofrecen peligro directo. No obstante, las personas que trabajan en los sectores de la radiodifusión y comunicación, pueden estar expuestas a campos de intensidad elevada si realizan su actividad muy cerca de antenas transmisoras o de sistemas de radar.


Las fuentes que emiten la mayoría de la radiación en nuestro entorno inmediato se pueden clasificar según se localicen en el ambiente público, la vivienda o el puesto de trabajo. La mayor parte de la radiación observada en la vía pública procede de antenas emisoras de radio, televisión y de equipos de telecomunicaciones. La exposición a la radiación emitida por estos últimos equipos es, en promedio, inferior a la radiada por los aparatos de televisión en la vivienda. Los niveles mas elevados de radiación se registran en zonas situadas en las inmediaciones de emplazamientos de transmisores o sistemas de radar.

Entre las fuentes de radiación en la vivienda figuran los hornos de microondas, los teléfonos móviles, los dispositivos de alarma antirrobo y los televisores. Los hornos de microondas, que en principio podrían originar niveles de radiofrecuencias muy elevados, están sujetos a normas estrictas de calidad que limitan las fugas de radiación. En general, el nivel básico de radiación de los equipos electrodomésticos es razonablemente bajo, aunque a veces podamos percibir sensaciones desagradables cerca de un microondas en funcionamiento, focalizadas en la región ventral y órganos blandos.

La radiación en el puesto de trabajo se puede originar en los calentadores dieléctricos empleados para laminación de maderas y sellado de plásticos, calentadores por corrientes de inducción, hornos de microondas para uso industrial, equipos de diatermia para tratar la inflamación y el dolor, y los aparatos de electrocirugía para cortar y soldar tejidos. Siempre existe la posibilidad de que el personal que trabaja con estos equipos sufra un exceso de radiación, por lo que se deben de cumplir estrictamente las normas y regulaciones establecidas para estos casos.

La Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (International Comission on Non Ionizing Radiation Protection ICNIRP), organización no gubernamental reconocida oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha establecido límites admisibles para la exposición a campos de radiofrecuencias. Las directrices de la ICNIRP se basan en la evaluación de los efectos biológicos que poseen consecuencias demostradas para la salud, y están sujetas a cambios a medida que avanza la investigación y el conocimiento sobre el tema.

Afortunadamente, los niveles promedio de radiación que se observan habitualmente en la vía pública y la vivienda, actualmente, se encuentran muy por debajo de los límites admisibles de radiación fijados por el ICNIRP
Hasta el momento existen pocas evidencias acerca de la existencia de relación causa-efecto entre la exposición a las radiofrecuencias y enfermedades como el cáncer, aunque algunos estudios recientes sugieren que las radiofrecuencias pueden inducir el crecimiento de tumores en animales.

Las mayores evidencias se refieren a campos intensos como los que se encuentran en ambiente industrial. En investigaciones realizadas en trabajadores expuestos a niveles significativos de radiación se han encontrado correlaciones que indican un cierto incremento del riesgo de contraer leucemia. Pero existen dudas razonables acerca de si los resultados se deben a los campos electromagnéticos o a algún otro agente también presente en el entorno de trabajo.

Las investigaciones de todo tipo continúan actualmente, fundamentalmente en Europa y EE.UU. La Agencia Internacional para Investigaciones Contra el Cáncer de Lyon, Francia, dirige un estudio sobre el cáncer y los teléfonos móviles que debe finalizar en el año 2004 y abarca 13 países, 8 de ellos en Europa.


Sobre este tema, la supuesta actividad cancerígena de los teléfonos móviles, ya se han presentado las primeras demandas contra la industria. En mayo de 1993 se estableció una demanda contra la NEC Corporation, fabricante de teléfonos móviles, argumentando que el tumor cerebral de un afectado había sido causado por las radiaciones electromagnéticas emitidas por su teléfono. El caso fue finalmente desestimado en los tribunales por falta de evidencias, pero la controversia acerca de la seguridad de los teléfonos móviles aún continúa.

El principal argumento de este tipo de demandas es que aunque los móviles transmiten a muy baja potencia, la cercanía de la antena provoca que el usuario absorba cantidades significativas de radiación en zonas muy sensibles.

Actualmente se pueden encontrar informes sobre diferentes investigaciones realizadas en grandes grupos de personas o animales, pero con resultados totalmente contradictorios. Una investigación publicada en septiembre de 2000 por el Journal of the American Medical Association no encuentra riesgos significativos en el uso apropiado de los móviles mientras que en enero de 2001, un artículo del Journal of Epidemiology concluía que estos usuarios son tres veces más propenso a desarrollar cáncer en alguna zona de la cabeza que quienes no los usan.

Lo cierto es que aún existe muy poca información acerca del efecto a largo plazo provocado por las radiaciones de baja potencia de los móviles... lo cierto es que, hasta el momento, el único problema de salud que parece estar asociado directamente al uso de estos teléfonos es el incremento de los accidentes de tráfico causados por los que los usan durante la conducción.

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