30 may. 2013

La "piedra azul"

 
http://tierramerica.org/salud/contrapunto2.shtml 
Contrapunto

La "piedra azul" Por Mario Osava
RIO DE JANEIRO.- Leide das Neves Ferreira murió a los seis años, víctima inocente de una piedra azul con luminosidad propia que su padre, un comerciante de cosas usadas, llevó a la casa pensando obtener utilidades con su venta.
La niña se convirtió en símbolo del peor accidente nuclear de Brasil, pues la "piedra" resultó ser un trozo de celsio-137, elemento radiactivo que se utiliza en medicina.
Cuatro personas murieron en las semanas siguientes al suceso, ocurrido en septiembre de 1987, en Goiania, capital del central estado de Goias.
Todo empezó en una clínica de radioterapia abandonada en un barrio céntrico de Goiania, donde dos personas hurtaron la cápsula radiactiva, un pequeño cilindro de algunos centímetros que les llamó la atención por la fosforescencia.
Los intrusos rompieron la cápsula y ésta dejó escapar el mortal polvo de celsio. El país se dio cuenta entonces del peligro potencial diseminado en las clínicas y hospitales que emplean aparatos con material radiactivo.
El celsio-137, iridio, cobalto-60, radio-226 y el americio son algunas de esas armas de doble filo que -aunque destinadas a salvar vidas amenazadas por el cáncer- pueden resultar fatales en caso de que quienes las manejan cometan negligencias.
Alrededor de cinco mil personas vivían en el área de riesgo, pero sólo unas 600 fueron víctimas de algún grado de radiación excesiva y, de ellas, 102 tuvieron contacto directo con el celsio.
Además de los cuatro muertos iniciales, igual número de personas falleció en los últimos años a causa de la radiación, según María Paula Curado, oncóloga de la Fundación Leide das Neves Ferreira, que brinda atención a las víctimas del celsio y sus familias.
Los afectados sufren de "estrés crónico" ante el temor de consecuencias de la radiación y también se han registrado mutaciones citogenéticas, aunque similares a las comunes entre fumadores y consumidores de alcohol. Es difícil distinguir si los males son causa directa de la radiación, pero en el futuro podremos hacer una evaluación más certera, señala Curado.
Otro remanente del caso Goiania es la basura radiactiva generada por el accidente. Apenas en marzo pasado el gobierno determinó un sitio para depositar unas seis toneladas de tierra y escombros contaminados por el polvo de celsio-137.
Ese material -que estuvo almacenado en contenedores de acero a cielo abierto todos estos años- quedará en un depósito construido a 18 kilómetros del perímetro urbano de Goiania.
"No hay riesgo", asegura Gerónimo Días Coelho, médico de la secretaría estatal de Salud. El cree que ahora es más difícil que se repita un desastre como el de 1987, porque el actual sistema descentralizado de fiscalización de las clínicas y materiales radiactivos es más eficiente.
Los tres médicos que eran dueños de la clínica abandonada con la cápsula de celsio fueron hace poco condenados a prisión semi-abierta (sólo tienen que dormir en la cárcel), por la negligencia que provocó muertes y daños en mucha gente. Sin embargo, siguen trabajando normalmente en la misma profesión.
* El autor es periodista de la Red Ips-Pnuma.

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