18/12/2010

MANUAL DE PREVENCIÓN DE ACCIDENTES PARA ADOLESCENTES

Sin duda alguna, en ocasiones te habrás enfadado con tus padres, abuelos, hermanos mayores u otros adultos porque habrán impedido que jugaras o realizaras otras actividades que deseabas llevar a cabo (en el parque, en casa, en el colegio, en la playa, etc.), pronunciando una de las repetidas y pesadas frases como, por ejemplo: no te subas ahí que te puedes caer, no corras por la escalera, no toques el enchufe, apártate del fuego, aún no has hecho la digestión y es temprano para bañarte, no pases el semáforo en rojo,…
En realidad, la palabra
Pues bien, detrás de esas múltiples decisiones tomadas habitualmente sin consultarte ni darte opción a elegir e incluso sin explicación alguna, está únicamente el sentimiento de protección, el deseo de evitar accidentes con consecuencias dañinas para tu salud.
También estoy seguro de que recuerdas las molestias ocasionadas con motivo de una caída, de un golpe contra un objeto, de una quemadura o de un corte, así como de las ganas que tenías de sentirte totalmente recuperado de nuevo.
no es una de las primeras que el ser humano llega a entender, y no es de extrañar, porque de manera reiterada y machacona es oída desde nuestra más tierna infancia y relacionada directamente con prohibiciones o actos que frustran nuestros deseos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada