23 de nov. de 2010

LOS RIESGOS LABORALES EN EL PERSONAL DE ENFERMERÍA DE QUIRÓFANO

LOS RIESGOS LABORALES EN EL PERSONAL DE ENFERMERÍA DE QUIRÓFANO
Carmela de Pablo Hernández, técnico en Prevención de Riesgos Laborales
La prevención de riesgos laborales es tema de vital importancia en el ámbito hospitalario. Por ello, no debemos dejar de lado los riesgos que pueden surgir en el quirófano y, con ello, poner en peligro la salud y seguridad de los trabajadores (médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, personal de limpieza,…).

Es complejo y extenso abordar los riesgos de cada profesión, pero a largo de este artículo se va a realizar una valoración de los riesgos más frecuentes que se pueden producir en un quirófano a lo largo de una jornada laboral, como los ocasionados por temas de temperatura, electricidad, movilización de pacientes y cargas, riesgos biológicos, radiaciones ionizantes, etc.

La protección de la salud es el objetivo prioritario de cualquier institución sanitaria y lleva implícita la vigilancia, prevención y control de los distintos riesgos que pueda sufrir el profesional sanitario, ya que todo accidente laboral conlleva unas complicaciones sociales, laborales, legales e, incluso, económicas, tanto para el trabajador como para las distintas instituciones sanitarias. El Real Decreto 486/1997, de 14 de abril establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
Riesgos laborales en el quirófano
El personal que realiza habitualmente su trabajo deberá estar protegido frente a los diferentes tipos de riesgos que en dicho departamento se pueden ocasionar -todos se encuentran recogidos bajo una normativa-. Con respecto al espacio de trabajo podemos encontrar:
▪ Real Decreto 486/97, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo (BOE 23/4/97), además de existir una serie de normas con respecto a los distintos equipos de protección individual, de los que podrá disponer el trabajador dependiendo de sus funciones laborales:

▪ Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual (BOE 12-6-97).
▪ UNE-EN 132:1999: Equipos de Protección Respiratoria. Definiciones de términos y pictogramas.
▪ UNE-EN 133:1992: Equipos de Protección Respiratoria. Clasificación. Señalización
▪ UNE-EN 134:1998: Equipos de Protección Respiratoria. Nomenclatura de componentes.
▪ UNE-EN 135:1999: Equipos de Protección Respiratoria. Lista de términos equivalentes.
▪ UNE-EN 141:2001: Equipos de Protección Respiratoria. Filtros contra gases y filtros combinados. Requisitos, ensayo, marcado.
▪ RD 1215/1997, de 18 de julio, de disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo (BOE 7/8/97).
Riesgo eléctrico
El suministro de electricidad debe contar con alternativas de emergencia, ya sean estas de tipo autónomo, como generadores propios o sistemas de alimentación ininterrumpidos, mediante baterías que permitan una autonomía suficiente en caso de fallo en el suministro principal. La normativa refiere con respecto al riesgo eléctrico:
▪ Real Decreto 614/2001, de 8 de junio, sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico (BOE 21/6/2001).
▪ Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento electrotécnico para baja tensión y sus instrucciones técnicas complementarias (ITC) BT 01 a BT 51. (BOE 18/9/2002).
▪ UNE-009: Instalaciones eléctricas en plantas con ambientes inflamables y explosivos. Clasificación de zonas.
Riesgo cuyo origen son los gases
Los gases necesarios en el área quirúrgica son el oxígeno para la utilización en los equipos de anestesia y el aire comprimido de grado médico. Estos gases, aparte de utilizarse para la ventilación del paciente, son usados como fuente de energía de los aparatos neumáticos que se utilicen en el quirófano (vitrectomos, bombas de infusión de fluidos o motores). La presión mínima necesaria en la actualidad es de 5 Bar y existe una normativa legal de los países pertenecientes a la Unión Europea (tabla 1).

La presencia de gases o vapores anestésicos a elevadas concentraciones en el aire y ambiente de los quirófanos, salas de reanimación…, puede ocasionar efectos nocivos para la salud de los trabajadores de quirófano. Los compuestos más utilizados son el protóxido de nitrógeno y el halotano, los cuales presentan menor riesgo de toxicidad y mayor seguridad en su manejo. Se pueden ver reducidas las concentraciones de gases anestésicos en el ambiente laboral mediante:
▪ Un correcto diseño de los sistemas de ventilación.
▪ Realizándose los debidos controles ambientales para conocer la concentración de gas en el ambiente.
▪ Se evitará que mujeres embarazadas estén expuestas al halotano y al protóxido de nitrógeno, por poder producir alteraciones en el feto.
▪ Todo personal que se encuentre expuesto a dichos gases deberá conocer los riesgos para la salud.
▪ Deberán realizarse los controles reglamentarios en los aparatos anestésicos (búsqueda de fugas, sustitución de filtros, comprobación de sistemas de eliminación…).

Tabla 1. Tal y como se refleja en esta tabla, existe una normativa legal de los países pertenecientes a la Unión Europea.
Riesgos derivados de la movilidad del personal
La movilidad del personal está de acuerdo con los criterios del mantenimiento de esterilidad. En la zona quirúrgica deberá haber un personal encargado del transporte del paciente desde el momento que entra a la zona semi-restringida hasta su salida hacia la planta, para evitar la circulación de partículas contaminantes dentro de la zona restringida.

El cirujano, sus ayudantes, la enfermera instrumentista y el circulante se mueven entre el quirófano y la zona de lavado, evitando transportar gérmenes desde otras zonas de menor asepsia. Se recomienda no realizar movimientos inadecuados en el área quirúrgica y que el personal colaborador o auxiliar de la intervención, si en algún momento, dentro del transcurso de la misma, debe entregar algún tipo de instrumental, lo entregará al personal circulante en la puerta del quirófano; así formaremos una zona de mayor protección que es el quirófano y la zona de lavado. Las otras zonas, con menor protección ‘pre-post anestesia y circulación’, son donde está el personal de suplencia o refuerzo, cuidado y transporte de los enfermos. Así, la circulación es desde el exterior séptico a zonas de mayor asepsia donde se prepara la intervención para pasar al quirófano, que es el máximo nivel, y de ahí nuevamente se descarga a zonas de menor exigencia de esterilización hasta nuevamente el exterior.

Según los estudios realizados, el hombre emite en su entorno próximo un determinado número de partículas de 0,5 a 10 micras de diámetro, las cuales se ponen en suspensión en el aire. El origen de estas partículas son las escamas cutáneas, la sudoración y las gotas de Flügge de las vías respiratorias (tabla 2). La Organización Mundial de la Salud ha hecho una valoración de las partículas emitidas según la movilidad de la persona.

Tabla 2. La Organización Mundial de la Salud ha hecho una valoración de las partículas emitidas según la movilidad de la persona.
El aire
Dentro del quirófano es de gran importancia tener en consideración el aire. Este deberá ser expulsado desde el quirófano hacia las distintas zonas no estériles, extrayendo las partículas flotantes (tabla 3); para conseguir este objetivo se deberá tener la instalación de aire acondicionado de tal manera que se encuentre calculada para obtener la mayor presión en el quirófano. La diferencia de presión deberá ser como mínimo de 5 milibares entre cada zona, es decir, dentro del quirófano habrá presión atmosférica + quince milibares, por ejemplo, (1030+15=1045 Mb), en las zonas ‘pre y post-quirúrgicas’ será de presión atmosférica +10 milibares (1030+10=1040 Mb) y, por último, en la zona de entrada-salida de pacientes será de presión atmosférica + 5 milibares (1030+5=1035 Mb). De esta manera, el aire circulante es expulsado desde los quirófanos al exterior de forma constante.

Filtraje del aire
En la descarga de aire en la zona quirúrgica debe haber instaladas unidades de filtraje especial tipo EU6 con una eficacia del 99,999995 del test de llama de sodio según la normativa Europea EU14. Estos elementos filtrantes garantizan la calidad del aire que se suministra al área quirúrgica, impidiendo la entrada de partículas mayores de 0,3 micras. Estos filtros han de ser renovados periódicamente siendo necesaria la realización de estudios del material que ha sido filtrado, ya que nos facilitará la información necesaria para saber la calidad del aire entrante y la eficacia del sistema de filtraje (UNE 100-011. Ventilación para una calidad del aire aceptable en los locales).

Tabla 3. Es de gran importancia tener en consideración el aire de quirófano
Temperatura y humedad
El control de la temperatura y la humedad en el quirófano es de gran importancia y deberá realizarse mediante unos sensores de ambiente los cuales mandan una señal a los distintos reguladores, los cuales tienen la función de subir/bajar la temperatura.

Los valores recomendados de temperatura y humedad son 20º C y 50 % respectivamente, siendo niveles soportables para las personas además de ser valores que disminuyen la posibilidad de propagación de gérmenes. Con respecto a este apartado podemos encontrar la siguiente normativa:
▪ Real Decreto 1618/1980, de 4 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria.
▪ Orden 16-7-81 (Mº de Presidencia): IT.IC.02: Exigencias ambientales y de confortabilidad
▪ UNE-EN 27726: Ambientes térmicos. Instrumentos y métodos de medida de los parámetros físicos. Marzo 1995.
▪ UNE-EN 27243: Ambientes calurosos. Estimación del estrés térmico del hombre en el trabajo basado en el índice WBGT. Enero 1995.
Exposición a radiaciones ionizantes
Se entiende por radiación ionizante cuando al interaccionar con la materia produce ionización de los átomos de la misma, es decir, origina partículas con cargas (iones). Al interaccionar con el organismo provoca distintas alteraciones: el daño biológico tiene su origen en la acción de las radiaciones ionizantes sobre las distintas moléculas de ADN, produciendo fragmentación de las moléculas, dando origen a deformaciones cromosómicas, etc., e, incluso, puede ocasionar la muerte celular. Se deberán seguir las medidas preventivas en todo quirófano cuando se realicen pruebas radiológicas, sesiones de braquiterapia, o en quirófano de hemodinámica, en cuyos casos al personal que se encuentre dentro del quirófano se le facilitarán delantales de plomo, collarines, etc., a la vez que dispondrán de dosímetros individuales y un dosímetro de área con el que se comprobarán las dosis recibidas dentro de dicho quirófano. En la Ley 15/1980, de creación del Consejo de Seguridad Nuclear, y en el Real Decreto 1836/1999 es donde se hacen referencia y definen las normas y reglamento sobre las instalaciones radioactivas. La vigilancia radiológica forma una parte esencial dentro del programa de prevención para garantizar la salud de los trabajadores; con respecto a las radiaciones, se encuentran recogidas en el Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes del Real Decreto 53/1992; dicha norma obliga al control y vigilancia radiológica de las personas (realizadas de manera individual) expuestas a dichas radiaciones y a las distintas zonas de trabajo.
Riesgo biológico
Deberemos saber que el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, refiere la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante su jornada laboral (BOE 24-5-97), estableciendo las disposiciones mínimas de seguridad aplicables a las actividades en las que se pueda estar expuesto a agentes biológicos. En su artículo 14 hace referencia a los establecimientos sanitarios, para lo cual la empresa -en este caso el hospital- deberá prevenir los riesgos mediante:

▪ La identificación y evaluación de los riegos.
▪ Sustitución de agentes biológicos.
▪ Niveles de contaminación.
▪ Reducción de riesgos.
▪ Medidas higiénicas.
▪ Vigilancia de la salud de los trabajadores.

Destaca también la Orden de 25 de marzo de 1988 por la que se adapta en función del progreso técnico el Real Decreto 664/1997 (BOE 30-3-98) y Corrección de erratas (BOE 15-4-98).
La forma más segura es considerar todas las muestras potencialmente infecciosas, adoptando una serie de precauciones universales, no debiéndose marcar o señalar de manera alguna las muestras de sangre, tejido o fluidos de aquellos pacientes que se sabe se encuentran infectadas, ya que la señalización vulnera el derecho a la intimidad y a la confidencialidad que asiste a todos los pacientes, por lo que se recomienda seguir las medidas de tipo barrera:

▪ Barreras físicas: mediante guantes, agujas y jeringuillas desechables (nunca se reencapucharán las agujas), etc.
▪ Barreras químicas: utilización de desinfectantes.
▪ Barreras biológicas: vacunación contra enfermedades infecciosas, informando previamente al personal de las ventajas e inconvenientes tanto de la vacunación como de la no vacunación.
El personal deberá tener a su disposición los equipos de protección personal adecuados (ropas, guantes, mascarillas, protección ocular…). Los guantes reducen el riesgo de contaminación de las manos con sangre pero no evitan los pinchazos o cortes causados por aguja o material cortante/punzante, por lo que se obliga la utilización de guantes a:

▪ El personal sanitario que presente cortes, heridas o lesiones cutáneas. Las lesiones o cortes deberán estar siempre cubiertos con apósitos antes de iniciar la actividad laboral.
▪ Al manejar sangre, fluidos corporales y objetos, materiales o superficies contaminadas con sangre o con los fluidos anteriormente mencionados.
▪ Se deberá utilizar guantes con cada paciente.
▪ Si durante el empleo se perforasen, deberán ser retirados inmediatamente, se lavará las manos y se pondrá un par nuevo.

La utilización de protector ocular se utilizará cuando se prevean riesgos de salpicadura de sangre o cualquier otro tipo de líquido corporal a la mucosa ocular. Lo mismo se deberá hacer con la utilización de las mascarillas, a no ser que exista otra razón médica que obligue a su empleo, como sucedería en el caso de trabajar en contacto con un enfermo tuberculoso. Hay una serie de actividades hospitalarias que requieren el empleo de las mascarillas: asistencia en hemorragia vascular, manipulación del equipo de fisioterapia respiratoria, aspiración de secreciones, manipulación y trabajo con endoscopios…

Los residuos (material punzante desechable) se dispondrán en contenedores rígidos, nunca siendo llenados totalmente, puesto que las agujas que puedan sobresalir del contenedor son un riesgo altamente potencial para aquellas personas que posteriormente lo manejen.

Manipulación manual de cargas
Es importante que se tenga en cuenta el trabajo que realiza el personal sanitario en quirófano con respecto al manejo manual de carga -el estudio del mismo sirve para contribuir a aligerar la carga de trabajo físico del profesional de enfermería del bloque quirúrgico aprovechando las aportaciones de una bien planificada economía de movimientos, con la consiguiente prevención de dolores de espalda y reducción de costes laborales (al verse disminuidas las bajas)-.

Normativa:
▪ Real Decreto 487/97, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores (BOE 23/4/97).
▪ ISO 10075. Principios ergonómicos relacionados con la carga mental de trabajo.
▪ UNE 81425:1991 EX. Principios ergonómicos a considerar en el proyecto de los sistemas de trabajo.
En definitiva, la posibilidad de corregir ciertas situaciones de riesgo implica que se deberá procurar que las cosas se encuentren en sus respetivos lugares -con ello se optimizarán los movimientos necesarios para llevar a cabo mejor el trabajo-. Existen diversos principios de economía de movimientos:
▪ Los movimientos deberán ser productivos (la primera premisa para lograr que los movimientos sean productivos es tener el área de trabajo ordenada).
▪ Los movimientos serán simétricos.
▪ Los movimientos deberán ser sencillos (se limitará a la menor región anatómica posible, siendo el menos fatigante el movimiento de dedos y el de mayor el de los hombros).
▪ Los movimientos deben ser en trayectoria curvilínea.
▪ El trabajo estará dentro de los límites de alcance.
▪ Deberá sustituirse el trabajo de las manos (siempre que sea posible se realizarán con otras partes del cuerpo como, por ejemplo, los pies).
▪ El trabajador debe estar tranquilo, evitando movimientos fatigantes del cuerpo (manteniendo los talones separados, no recargando el peso en un solo pie,…, cuidando la altura del área de trabajo evitando elevar las manos por encima del nivel de los codos).

Se deberá concienciar a los profesionales de enfermería quirúrgica del valor que tiene la ergonomía en la eficacia del trabajo ya que se evitarían sobrecargas músculoesqueleticas en la enfermería instrumentista, en el personal auxiliar y en los celadores.
Bibliografía
▪ Real Decreto 486/97, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo (BOE 23/4/97).
▪ Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual (BOE 12-6-97).
▪ UNE-EN 132:1999: Equipos de Protección Respiratoria. Definiciones de términos y pictogramas.
▪ UNE 100713. Instalaciones de acondicionamiento de aire en hospitales.
▪ UNE-EN 133:1992: Equipos de Protección Respiratoria. Clasificación. Señalización.
▪ UNE-EN 134:1998: Equipos de Protección Respiratoria. Nomenclatura de componentes.
▪ Real Decreto 487/97, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores (BOE 23/4/97).
▪ ISO 10075. Principios ergonómicos relacionados con la carga mental de trabajo.
▪ UNE 81425:1991 EX. Principios ergonómicos a considerar en el proyecto de los sistemas de trabajo.
▪ Ley 15/1980 de creación del Consejo de Seguridad Nuclear.
▪ Real Decreto 1836/1999 donde hacen referencia y definen las normas y reglamento sobre las instalaciones radioactivas.
▪ Real Decreto 1618/1980, de 4 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria.
▪ Orden 16-7-81 (Mº de Presidencia): IT.IC.02: Exigencias ambientales y de confortabilidad.
▪ UNE-EN 27726: Ambientes térmicos. Instrumentos y métodos de medida de los parámetros físicos. Marzo 1995.
▪ UNE-EN 27243: Ambientes calurosos. Estimación del estrés termino del hombre en el trabajo basado en el índice WBGT. Enero 1995.
▪ Real Decreto 614/2001, de 8 de junio, sobre disposiciones mínimas para la protección de la salud y seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico (BOE 21/6/2001).
▪ Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento electrotécnico para baja tensión y sus instrucciones técnicas complementarias (ITC) BT 01 a BT 51. (BOE 18/9/2002).
▪ UNE-009: Instalaciones eléctricas en plantas con ambientes inflamables y explosivos. Clasificación de zonas.
▪ De Pablo Hernández, C. Perfeccionamiento en quirófano para personal sanitario. Ed. Formación Alcalá. Jaén 2002.

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